LEIGH BOWERY

Del 15 de Junio al 18 de Septiembre de 2002.
Leigh Bowery (Sunshine, Australia, 1961 - Londres, 1994) es un
caso excepcional en la reciente historia del arte. Fue una figura destacada
de la "club scene" londinense de los 80 y principios de los
90 que consiguió trascender el "dressing up" y dignificarlo
como forma artística a través de sus perfomances. Cuando
se ponía sus vestidos, su cuerpo escenificaba su propia concepción
de la estética corporal, de la belleza y de su forma de entender
el arte, la diversión, la elegancia, el sexo, el género
y la sexualidad...

La "club scene" londinense de finales de los
setenta y principios de los 80 se caracterizó porque mostraba la
necesidad de toda una generación de ser distintos, la libertad
para cruzar los géneros y experimentar la sexualidad, y ese aire
inconfundible de mala leche rebelde, heredero del punk, contra la moral
dominante. Allí se gestaron muchas de las ideas que luego transformadas
están en la actualidad, por ejemplo, en la moda y en las artes
plásticas y que han fundamentado la cultura de club que en los
90 se ha impuesto entre las y los jóvenes.

A su vez, la frescura y la libertad para mezclar disciplinas
y explorar sus fronteras, tan típica de la cultura de club actual
y de la que Leigh Bowery es un precursor, se han convertido en referente
y influencia destacada para las nuevas generaciones de artistas. En Londres,
a principios de los 80, Leigh Bowery, ya era una estrella y cada noche
su presencia en los clubes se convertía en una suerte de performance
de las que afortunadamente ha quedado algo de documentación.

Leigh formaba parte de una tropa de "clubbers"
entre los que se encontraban, Rifat Ozbeck, Vivienne Westwood, Jean Paul
Gaultier, John Galliano, Pierre et Gilles, Boy George, Marc Almond, Princess
Julia, Rachel Auburn, Nick Knight, y un largo etc de personajes relevantes
en la cultura contemporánea. Leigh siempre llamó la atención.
Por una parte, porque había encontrado el camino para trascender
su vida nocturna y dignificar el "dressing up", algo habitual
en los y las clubbers, como arte, y por otra, por cómo se vestía.
Literalmente era una bomba, hacía todo lo contrario
que el resto, mostraba lo que los demás suelen ocultar y ocultaba
lo que se suele mostrar. El cuerpo de Leigh Bowery escenificaba una concepción
propia de la estética, de la belleza y de su forma de entender
el arte, la diversión, la elegancia, el sexo, el género
y la sexualidad. A medida que su barriga crecía le daba un mayor
protagonismo y elaboraba vestidos e imágenes corporales a partir
de sus dimensiones anatómicas, tan alejadas de los cánones
estándares. Leigh deformaba, estiraba y doblaba distintas partes
de sí mismo a la búsqueda de formas interesantes, porque
le gustaba poner en cuestión las ideas que la gente tiene sobre
el cuerpo.

Posteriormente, Leigh se hizo un hueco en el mundo del
arte y prestigiosas galerías como Anthony d´Doffay o centros
de arte contemporáneo, como la Serpentine Gallery, de Londres acogieron
sus ya míticas performances. También, se hicieron célebres
las fotografías que prestigiosos fotógrafos como Annie Leibovitz
o Nick Knight hicieron de él. Colaboró, como diseñador
de vestuario e incluso a veces como interprete, en los montajes del bailarín
Michael Clark y sobro todo adquirió notoriedad por su relación
con el genial pintor Lucien Freud para quien posaba como modelo.
En la última etapa de su vida, formó un grupo llamado Minty
en el que cantaba y bailaba desnudo o vestido y con el que popularizó
la famosa performance en la que "paría" a su amiga, esposa
(de conveniencia para conseguir la residencia en el Reino unido?) y ayudante
Nicola Bowery. Con Minty también publicó un sencillo titulado
"Useless Man" que fue número uno en Ámsterdam.
Desgraciadamente, Leigh murió antes de conocer el
éxito de su disco y la enorme influencia que ha dejado entre los
y las artistas jóvenes y entre los grandes creadores de moda de
la actualidad. En los últimos años Galliano, Westwood o
Gaultier han declarado que Bowery era un genio cortando patrones y cosiendo
y han homenajeado sus extraordinarios vestidos.
Y es que Leigh Bowery creo fabulosos vestidos e imágenes corporales
que titulaba individualmente, como "cabeza de tutú" o
"fetiche negro", y que desafiaban constantemente los cánones
estándares. Todas las piezas de ropa merecen que se les preste
una atención, ya que el corte y la forma sitúan a Leigh
entre los grandes diseñadores de ropa de su tiempo.
A principios de 2002, el westend londinense celebró
la figura de Bowery a través del musical "Taboo" compuesto
por Boy George, en alusión al mítico club de los 80 que
Leigh regentaba, y en julio el ICA y la Tate Modern dedicaron exposiciones
y ciclos de conferencias a su figura.
Leigh Bowery vivía en el margen, pero celebraba
el estar fuera de las normas en cada ocasión, probablemente "la
alegría" con la que celebró su "diferencia"
es lo que mejor defina su trabajo. Su obra, su legado, que Nicola Bowery
guarda con devoción y esmero y que tan amablemente puso a nuestra
disposición para esta retrospectiva, es un verdadero ejercicio
de libertad y creatividad.
Xabier Arakistain, comisario de
la exposición.