"ROYAL BLOOD". ERWIN
OLAF

Del 26 de Marzo al 18 de Mayo de 2002.
Erwin Olaf (1959. Hilversum, Holanda.) es uno de
los artistas más innovadores que en la actualidad trabaja en el
campo de la fotografía y uno de los exponentes más interesantes
de la nueva generación de artistas que se están ocupando
de derribar las tradicionales divisiones entre las distintas disciplinas
artísticas. En los últimos años, las obras de toda
una nueva generación de artistas, y diversos frentes desde la Academia,
están redefiniendo los conceptos de artista y arte forzando los
territorios liminales entre las artes plásticas, la moda, la música
popular, la publicidad y otras disciplinas que hasta ahora se consideraban
menores. En la actualidad, estás fronteras están
siendo revisadas sistemáticamente y estas disciplinas ya no se
consideran compartimentos estancos. En este sentido, el caso de Erwin
Olaf es verdaderamente ilustrativo. Erwin Olaf goza de un reconocido prestigio
internacional tanto en el campo del arte contemporáneo, como en
el de la publicidad, donde ha recibido destacados premios por campañas
para Levi´s, Diesel o Rifle. Pero, además, Erwin Olaf ha
colaborado con el diseñador de moda Walter van Beirendonck (WALT),
con el Ballet Nacional Holandés y junto a renombrados arquitectos
se ha ocupado del diseño decorativo de prisiones y aseos públicos.
También realiza anuncios, documentales, video-clips, portadas de
discos, posters para festivales de cine y teatro y codirige programas
de TV y filmes experimentales.

Diana de Gales
Sin embargo, está aparente dispersión entre formatos está
unificada conceptualmente. Erwin Olaf siempre plasma una mirada critica
con el entorno social que a menudo se sirve de la ironía como estrategia
para cuestionar los cánones de belleza clásicos y la moral
sexual tradicional. A lo largo de su carrera se ha dedicado a explorar,
analizar y cuestionar los conceptos de belleza dominantes. Así,
en 1995 con su serie de fotos A mind of their Own, presentó
18 bellísimos retratos de personas con deficiencias mentales En
su reciente serie Fashion Victims se explora la utilización
de la piel desnuda con motivos comerciales. En Mature, una
demoledora crítica a la exclusión de la vejez como valor
social deseable, una colección de impresionantes mujeres entre
los 60 y los 90 años de edad evocan el vestuario y las poses que
han hecho famosas a las más conocidas supermodelos de los últimos
años.

Julio Cesar
Otro de los temas recurrentes en la obra de este artista es la fascinación
que en nuestras sociedades ejerce la violencia. En Royal Blood,
la serie expuesta, el artista ha convertido ocho personajes históricos,
que permanecen en la memoria colectiva tanto por sus vidas como por sus
muertes brutales,en estrellas rubias hollywoodienses. Julio Cesar, Popea,
María Antonieta, Luis II de Baviera, Sissi, la Zarina Alexandra,
Jackie O y Lady Di componen está galería de retratos de
personalidades pertenecientes a las clases dominantes. La peculiaridad
de esta galería es que se trata de una serie de retratos de cadáveres.
Sólo hay una excepción, Jackie O, que aunque murió
de cáncer, vivió su momento más sangriento cuando
su marido fue asesinado a tiros a bordo de una limusina negra en Dallas.
Jackie O está construida en dos fotografías, según
el patrón del antes y después típico de los anuncios
de belleza. En el primero se muestra a la primera dama tres segundos antes
de que disparen a JFK y en el segundo, tres segundos después del
fatal atentado con su impecable Chanel cubierto con los sesos del presidente.
El uso mercantil que de esta figura se ha venido haciendo es comparable
al del caso de Lady Di. Ambas han sido comercializadas como productos
de consumo. En Royal Blood, Lady Di tiene incrustado en un
brazo el símbolo de la firma Mercedes. Pero, tras los fondos blanco
azucarados, como en las películas de Hitchcock, la inocencia rubia
de sus modelos cubre el dolor y la culpabilidad del destino encontrado.

María Antonieta
Por ejemplo, en los casos de María Antonieta, Luis II, Sissi y
la Zarina, su aislamiento de la sociedad y su ignorancia del panorama
político fuera de las puertas de palacio fueron tan determinantes
en sus muertes como la bala o la hoja que acabo físicamente con
ellos. Por otro lado, el culto a los muertos de las sociedades de tradición
judeocristiana maximizado en la figura de Cristo crucificado y en la veneración
de los santos martirizados también juega su papel en esta serie.
A pesar de que los personajes yacen sangrantes, los modelos posan serenos
emanado una suerte de espiritualidad al estilo de los iconos religiosos.
Pero la verdadera estrella en Royal Blood es la violencia.
No hay ninguna duda de que vivimos en una sociedad violenta
ha dicho Erwin Olaf, pero en el pasado, probablemente la vida era
aún más terrible. Este trabajo pretende visualizar esa parte
de la historia. Julio César y Popea son dos claros exponentes
del clima sanguinario que reinaba en la Antigua Roma.

Sissy
A través de estos ocho cadáveres exquisitos
retratados a la manera del Gore (la respuesta a la visión
de la sangre es uno de los sentimientos más primitivos de la sensibilidad
humana), el artista reflexiona sobre la utilización de la sangre
como espectáculo, sobre cómo se construyen las leyendas
y los mitos a través del género del terror. Con la ironía
típica de este estilo y el mordaz sentido del humor camp,
ligado a la cultura gay, convierte a los personajes en fulgurantes bellezas
rubias platino para llamar la atención sobre cómo las clases
dominantes han impuesto sus valores estéticos. A la par que aborda
la categoría de clase social, las circunstancias socio-históricas
que desencadenaron en estos asesinatos y muertes violentas pasan a ocupar
un papel central.
Xabier Arakistain, comisario de
la exposición.